Ser Doulas

La libertad del amor

Últimamente se habla mucho sobre apego, sobre vínculo, sobre crianza en brazos, sobre lactancia “prolongada” (curioso el término, cuando se supone que la lactancia simplemente se mantiene el tiempo que mamá y bebé desean y disfrutan ese momento y no con el calendario en la mano, aunque ese será otro artículo), sobre colecho, porteo y cualquier decisión de crianza que ayude a reforzar el vínculo de mamá y bebé o niño.

Para todos los gustos

Hay teorías y pruebas científicas lo suficientemente abundantes como para afirmar que el hecho de que ese vínculo emocional se mantenga fuerte y sano ayuda a nuestros hijos durante la infancia pero también en la etapa adulta. Y todas esas teorías, estudios, artículos, libros y profesionales que nos explican sus conclusiones sobre el tema son de sobra conocidos en el mundo de la maternidad consciente, y aludidos constantemente como pilares de la crianza con apego.


Sin embargo, la experiencia propia y ajena nos muestra que si alguna regla tiene la crianza es que no existen reglas. Que tal y como entre las madres y familias que apoyan este tipo de crianza se recitan los argumentos para continuarla, entre las familias que crían a sus hijos de otro modo se recitan otros argumentos que también les avalan.

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La relatividad de los estudios

Una vez alguien me dijo que por cada estudio que concluyera cualquier cosa, seguro saldría uno que diría lo contrario. Y que cada individuo elegiría quedarse con aquel que le aportara más seguridad o viniera a reforzar lo que ya creía previamente.  Así que, según esta afirmación (que he de decir que bajo mi punto de vista se cumple) nadie puede encontrar la verdad absoluta, única y sin excepciones en muchísimos temas que se relacionan con nuestra cotidianidad. Desde la alimentación hasta el uso de medicamentos y, por supuesto, la crianza todo está cuestionado y “dividido”.

Tantas crianzas como familias

Así las cosas, seguramente no debemos afirmar que hay una forma “buena” de criar y otra que no lo es. Primero porque cada niño es distinto, incluso dentro de una misma familia. Después porque cada niño (incluso en caso de hermanos) llega a una familia absolutamente distinta a la que recibe a otro pequeño. Con circunstancias diferentes, rutinas distintas, vivencias y aprendizajes que les han hecho cambiar desde la llegada del hijo anterior… Todo ha cambiado de algún modo. Así que ¿cómo podemos asegurar que lo que nos “funcionó” en la crianza de un niño nos ayudará en la de otro o ayudará a otra familia en la crianza de los suyos?


No. No podemos asegurarlo. Podemos informarnos, podemos escuchar, observar, aprender y tratar de disfrutar de la crianza de nuestros hijos tal y como nuestro instinto nos vaya mostrando. Sin perder de vista lo que sabemos, pero cuestionándonoslo constantemente y adaptándolo a las necesidades de nuestro hijo y nuestra familia.

Ni cuestionar ni dudar, respetar

Por eso, cuando se cuestiona a una madre o familia (críe o no con apego) por el modo de criar a sus hijos nos estamos cuestionando todas. Estamos evidenciando el poco respeto que tenemos por el resto de las familias y les estamos mostrando a nuestros hijos un ejemplo ausente de respeto y empatía; transmitiéndoles que lo que no encaje con su “esquema” vital mental no es válido. Haciendo a su vez cuestionable ese mismo esquema vital (si no respetamos no podemos esperar respeto y si cuestionamos seguramente eso recibiremos o percibiremos de los demás) y obligándoles a defenderlo, incluso aunque de un modo racional no esté siendo cuestionado.


Nuestra misión como madres y padres es mostrar a nuestros hijos los distintos caminos que pueden tomar en la vida. Mostrarles las opciones y ayudarles a reflexionar sobre las consecuencias que tendrán cada una de sus elecciones. Y no enseñarles a luchar contra lo que sea diferente a lo que viven en sus familias, sino actuando para que el mundo sea más respetuoso.


Y podemos comenzar por mostrarles el respeto hacia sus semejantes en primera persona, para que ellos puedan aplicarlo y recibirlo. Podemos comenzar por no juzgar y condenar a los demás piensen o no como nosotros y sientan o no como nosotros.

Beatriz Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad, especializada en duelo.
A Coruña y Madrid.
Correo electrónico: serdoula@gmail.com
Telf: 600218964

http://serdoulas.blogspot.com/