El hombre forma parte de la naturaleza

Somos seres racionales

En el día de ayer pude tener una experiencia de esas que revelan cuanto nos queda por avanzar, que nos revelan la dirección en la que hemos avanzado y que nos revelan hacia donde no queremos ir.

Siempre digo, cuando comienzo un proyecto o planteo una charla sobre todo, que quizás lo más importante no es saber lo que queremos, sino lo que no queremos. Pues, no cayendo en aquello que sabemos que nos causará mal, iremos encontrando seguro nuevas cosas interesantes que queramos experimentar, sobre las que queramos aprender o que nos interese al menos conocer. Y quien sabe a qué nuevos caminos iremos a parar.

Un debate que reafirma carencias

Así, participando en un debate sobre las bajas maternales, reafirmé mi posición y mi opinión sobre la maternidad en nuestro país. Y confirmé que los supuestos avances sociales de la mujer no son más que un espejismo. Que los supuestos conocimientos sobre la crianza y la infancia no son más que desconocimiento dibujado sobre una palabrería vacía que oculta nuestros miedos y frustraciones. Que el miedo nos sigue dominando a hombres y mujeres y, de este modo,¿ qué percibirán nuestros hijos si no es miedo?


Escuché cosas que tiraban por tierra la esencia animal del hombre, los instintos, nuestra etapa primate, nuestra condición mamífera… Que se sentían ofendidas por la comparación de las mujeres con otras mamíferas a la hora de alimentar a nuestras crías. Sí, nuestras crías… Porque son niños porque nosotros los hemos llamado así. Pero se trata de crías de humano. De nuestros cachorros.

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No reconocer el instinto

Pero nuestro orgullo de seres racionales nos impide reconocer todo ese instinto, que es el que realmente nos ha hecho sobrevivir como especie y colonizar el planeta casi por completo (para desgracia, dicho sea de paso, de otras muchas especies) Por qué no somos capaces de reconocer que ese instinto, que esa esencia animal, mamífera, es la que nos hace reproducirnos, criar, cuidar a nuestros pequeños…¿ Y por qué aceptamos el instinto materno o paterno de querer tener una cría pero no somos capaces de aceptar el instinto materno de dar de mamar, de no despegarnos de nuestra cría indefensa que necesita biológicamente por encima de todo a su mamá?

Ser parte de la naturaleza

Al llegar a mi casa, mi compañero escuchó lo ocurrido en el debate y su única respuesta fue: “sólo hay que mirar la naturaleza para ver que las madres mamíferas no se separan de sus crías hasta que éstas se defienden por sí mismas.” Pero, claro, ahí está el problema… que no queremos ser parte de la naturaleza. Queremos ser diferentes, demostrar que somos superiores.


Y no sólo superiores como especie, sino iguales como género entre hombres y mujeres… Pero, he aquí el problema, no lo somos. La madre lo es porque materna a sus hijos y el padre lo es porque hace la función paterna. Ambas están biológicamente bien diferenciadas, pero socialmente cada vez son más confusas. Nosotros las hemos ido confundiendo. Cuanto más se parecía la mujer al hombre, más comenzaba a parecerse el papel del padre al de la madre. ¿Acaso hay alguien que no recuerde una famosa escena de película americana en la que un abuelo se había hecho el molde del pecho de su hija para “amamantar” a su nieto? Hay a quien le pareció cómico pero trágico a la vez. ¿Qué nos está pasando como sociedad?¿ Desde cuando el feminismo significa tener que dejar a nuestros hijos recién nacidos sin las necesidades emocionales y físicas cubiertas porque sino se nos “pasa el tren” laboralmente o nos juzgan socialmente por quedarnos a cuidar de ellos dedicándonos a “cuestiones domésticas”? ¿No se trataba de libertad para decidir? ¿Dónde está la libertad si se nos transmite la errónea información de que es igual quien críe a nuestros hijos, es igual si toman pecho o biberón, es igual si tienen un vínculo fuerte o no con mamá? No es igual.

Decidir libremente

Por supuesto, somos seres racionales que conseguimos reconstruir casi todo a nivel psicológico y emocional en nuestra vida con el apoyo adecuado y que la plasticidad de los bebés es increíble es algo que tenemos claro. Pero las decisiones libres de las madres y familias  llegan de la información real, y no de la información sesgada que habitualmente se nos facilita. Solo hemos de irnos a buscar información sobre apego, vínculo emocional, oxitocina y cuestiones similares para realmente encontrar más sobre el tema y poder decidir con libertad de verdad.

Información real y verídica

Cada familia y cada madre hace lo que puede con sus circunstancias y la información que tiene. Pero hemos de intentar desde los medios, los profesionales, las entidades y organizaciones de que esa información sea real y completa para que todas las mujeres puedan ser libres de verdad y conozcan las necesidades básicas de los bebés desde un punto de vista racional que no puede ser refutado por opiniones. Sólo así se llegará a la libertad de decisión. Y solo desde la decisión libre e informada dejaremos de sentirnos cuestionadas las familias y mujeres con cada opción que tomemos y abriremos nuestra existencia al conocimiento que nos aporten otras opciones y que luego decidamos utilizar o no. Pero del que siempre aprenderemos.

Beatriz Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad, especializada en duelo.
A Coruña y Madrid.
Correo electrónico: serdoula@gmail.com
Telf: 600218964

http://serdoulas.blogspot.com/