Un trabajo lleno de amor

Siempre que hablo de mi trabajo como Doula en Duelo hay personas que me dicen “eso es muy duro”, “te llevas muchas penas a tu casa”… Pero ellos no comprenden mi trabajo, no conocen a las mamás y papás que cada día encuentro en mi camino. No sienten el enorme amor que desprenden pese a la pena, la incomprensión y a veces, porque es inevitable, la rabia y el enfado con la vida…


Cada vez que miro a estas mamás y papás siento un enorme orgullo de conocerles y compartir con ellos esta etapa que les ha correspondido vivir… Recuerdo cada segundo eso que decimos siempre de que el amor a un hijo es el amor más generoso y puro que puede existir… Y en el caso de estas madres y padres lo es hasta límites extremos… Estas madres y padres aman a sus hijos aún sabiendo que nunca los tendrán como desearían.

Dar la vida

Una canción de la maravillosa María Villarroya, a quien acabo de descubrir hace poco, dice “Te daría mi vida”. Y eso dan estas madres y padres: sus vidas. Porque aman con una intensidad enorme, sin esperar nada a cambio. Sabiendo que nunca serán correspondidos con una mirada, con una caricia, con un abrazo infantil o un beso lanzado con una mano rechonchita… Aman sin la expectativa de una vivencia compartida con ese bebé al que aman, pero con las ilusiones que sí se habían creado ante su llegada…

Porque cuando mamá pierde a su bebé, pierde la nueva vida que le esperaba… aquella que había empezado a imaginar al descubrir su embarazo, que había hecho que en su esquema de “papeles en el mundo” se incluyera el de mamá… Cuando una mamá pierde a su bebé la sociedad le sustrae su papel de madre porque no han visto a ese bebé, porque no han reconocido a ese bebé ni siquiera como individuo en la mayor parte de los casos. Así, de una vez, negamos la existencia de ese bebé que ha sido real y negamos la existencia de la maternidad de esta mujer, haciendo que los meses de embarazo, sean los que sean, queden en un cajón aparte para el olvido, como si la mujer hubiera estado en un mundo alternativo, como si todo hubiera sido un sueño del que ha despertado bruscamente de un modo muy desagradable…

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Una maternidad y una paternidad reales

Pero esta maternidad es real… El vínculo creado entre mamá y bebé dentro de la cunita que es el vientre de la madre existe y está sobradamente demostrado por muchos profesionales con hechos. Así, el negar a esta mujer su maternidad aumenta la dificultad del proceso que vive… Incluso hace que dude de si ese embarazo ha sido real… Si nadie le da importancia, si nadie lo tiene en cuenta, si nadie lo nombra ni lo recuerda y tampoco se valida el dolor por esta pérdida… ¿Qué le queda a la mujer?

¿Y al padre? ¿Qué le queda a ese padre que ha esperado pacientemente a que su hijo decida nacer y que lo recibe sin vida o no puede siquiera recibirlo?¿Qué le queda a ese padre a quien todos presionan para que “empuje” a su mujer a “entretenerse” o a tener otro hijo para tapar la pena del que acaban de perder?¿Qué le queda a ese papá que amaba y ama profundamente a ese pequeño que iba a llegar a sus brazos y que también había imaginado y preparado una vida distinta para él como la mamá?¿Qué le queda al padre al que nadie considera padre?

Un sentimiento que pervive

Les queda el amor… Les queda el enorme y profundo amor que ambos sentían por ese bebé mucho antes de conocerlo, a veces mucho antes de que se hubiera gestado incluso… Les queda un amor inmenso que ahora no pueden centrar en un pequeño ser… que ahora ha de buscar los cauces para salir, para no convertirse en amargura y dañarles…

Y mi trabajo, en gran parte, consiste en ver cómo lo hacen. Cómo cada día aman, recuerdan, hacen real su maternidad y su paternidad… Como cada detalle, cada pequeño recuerdo que les llega aumenta ese amor, pellizca su alma y les ayuda a seguir…

Por eso mi trabajo está lleno de amor… Lleno del amor de esas madres y padres por sus bebés, del amor entre esas parejas que llegan con el mayor dolor de sus vidas y lo convierten poco a poco en luz… Lleno de amor que desborda tanto que no puede quedarse en el corazón y sale en forma de lágrimas en muchas ocasiones… Lágrimas de emoción… Lágrimas de amor…

Beatriz Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad, especializada en duelo.
A Coruña y Madrid.
Correo electrónico: serdoula@gmail.com
Telf: 600218964

http://serdoulas.blogspot.com/