Yo, Doula

“Soy Doula”, esa es una frase con la que suelo iniciar una serie de explicaciones o definiciones que son necesarias habitualmente para que la gente que conozco no sólo sepa lo que hago, sino también lo que soy. Porque ser Doula no es sólo un trabajo, sino muchas veces una forma de entender la vida y de sentir. Ser Doula significa comprender, respetar y empatizar con los momentos quizás más intensos de nuestra vida consciente: la maternidad, el nacimiento, la crianza…

¿Qué hace una Doula?

Muchas veces la gente se pregunta lo que hacemos. Porque vivimos en un mundo en el que hacer, manipular algo, producir… es casi lo único que nos define muchas veces… Lo que tenemos, lo que producimos… Pero nosotras hacemos de un modo mucho más sutil… sin hacer, sin que se vea una obra terminada tangible, sin que se vea un producto claro de nuestro trabajo. Porque nosotras estamos… pero estamos de modo comprensivo, de modo respetuoso, a modo de apoyo. Y el apoyo es una forma de hacer. Una muy poderosa que ayuda a que el interior de la persona apoya da pueda dar rienda suelta a su sabiduría, sintiéndose dueño de su propio momento, sintiéndose seguro con sus decisiones, sintiéndose acompañado…

A veces alguien pregunta a alguna compañera: “¿me vas a dar masajes?”, “¿me vas a aplicar esta terapia?”, “¿me vas a planificar una dieta equilibrada?, “¿me vas a enseñar a hacer yoga?”, “¿vas a informarme en lugar de mi Ginecólogo o Matrona?”, “¿me harás mi plan de parto?”, “¿hablarás con mi marido para que me entienda?”, “¿hablarás con mi Ginecólogo?”… Y mil preguntas como esas que cada día llegan a muchas Doulas de nuestro país. Pero la respuesta a todas es siempre la misma: no, pero estaré a tu lado. Te ayudaré, si me lo pides, a buscar las herramientas para todo eso que necesitas, permaneceré contigo en cada paso para que todo eso lo puedas hacer cuando y como lo sientas.

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Cada cosa a su tiempo

Y no es que las Doulas queramos o no ofrecer una terapia, una consulta de psicología, una asesoría de pareja, una consulta médica o cualquier otra cosa. De hecho, muchas somos otras cosas además de Doulas. Pero… si la panadera que os vende el pan cada día fuera también esteticien… ¿le pediríais que con la barra de pan os hiciera una limpieza de cutis en medio de la venta de la barra? Si el guardia de tráfico fuera también pintor, ¿le pediríais que os hiciera un retrato mientras os indica cuando debéis pasar en el cruce de vuestra calle? Seguramente no. Puede ser que luego, fuera de su horario laboral, se lo pidiérais y le pagárais por ese trabajo que os ofrece. Pero no mezclaríais ambas cosas. Por ello es importante que sepamos que las Doulas son una profesión en sí. Que el acompañamiento es una labor por sí misma y que mezclarla con otras ocupaciones, estén o no relacionadas con la maternidad, cambia el acompañamiento en sí, convirtiéndolo en algo diferente.

El acompañamiento de una doula como labor

Es muy importante que sepamos, como mujeres que pueden llegar a pedir un acompañamiento a una Doula, que ésta hace una labor en sí. Que mezclarla hace que el acompañamiento sea distinto… que ya no sea nuestra Doula, sino nuestra terapeuta, psicóloga, masajista, esteticien, retratista, repostera… Pero no nuestra acompañante, la que puede permanecer a nuestro lado sin juzgarnos, respetándonos, comprendiéndonos, sin intervenir para que nosotras seamos quienes decidamos, quienes tomemos las riendas de nuestros procesos… Porque si interviene, ya no es nuestra Doula.

Beatriz Fernández
Doula en todas las etapas de la maternidad, especializada en duelo.
A Coruña y Madrid.
Correo electrónico: serdoula@gmail.com
Telf: 600218964

http://serdoulas.blogspot.com/