Las matronas en España

El ejercicio de matrona se reguló en Españal en el año 1973. La normativa establecía muy pocas competencias: los ginecólogos estaban al cargo de todo durante el parto mientras que las comadronas eran meras asistentas.

En 1980, sin embargo,  la ley europea les devolvió en cierto modo su rol tradicional. Como rémora del pasado en el que fueron discriminadas por ejercer su trabajo, que era su función social desde la prehistoria, aún hoy se considera al médico el principal responsable del alumbramiento.

Entre los años 1987 y 1994, las escuelas de matronas de España se cerraron por decisión política, de modo que ninguna profesional se graduó en España en ese periodo. Esto supuso que en ocho años no obtuviesen el título nuevas especialistas, por lo que la profesión perdió relevancia.

En la mayor parte del territorio europeo, los trabajos de enfermera y comadrona están diferenciadas y cada una de ellas se ocupa de su propio campo.

Actualmente en España, las matronas son un tipo de enfermera especializada a través de la realización de una residencia clínica. Su rol ha ganado, y sigue ganando mucho prestigio, pues las matronas, también las de España, son quienes estan más preparadas para traer a los bebés al mundo.

Una profesión milenaria

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La figura de comadrona no es ni mucho menos nueva en la historia. Desde los textos bíblicos hasta los papiros egipcios hacen referencia a esta profesión. Conoce un poco más acerca de la persona que va a ser vuestra mano derecha durante el embarazo a través de este breve repaso.

Prehistoria

En la prehistoria se representó el parto en las pinturas rupestres. En ellas, la mujer aparecía de cuclillas pariendo sola o con las nalgas sobre piedras de gran tamaño. El cordón umbilical era cortado con los dientes o con una piedra afilada. En los textos bíblicos, además, se encuentra una de las primeras referencias sobre las matronas, que a veces protagonizan pasajes de la biblia, según nos cuenta Inmaculada Serrano Monzó en el texto 'Apuntes históricos de la Profesión de Matrona'. Respecto a la época de los egipcios, en la ciudad de Leipzig en Alemania, se halla el papiro de Ebers, fechado alrededor del año 1900 antes de Cristo, en el que queda claro que la profesión de la comadrona era una actividad laboral reconocida y de ocupación exclusivamente femenina.

Grecia, Roma y Edad Media

En la época griega, la profesión alcanzó un gran prestigio. De hecho, la madre de Sócrates, Phainareté, ejercía este trabajo. Se dividían en dos categorías: las de mayor cualificación, que atendían los partos con dificultades, y las de menor habilidad, que sólo se ocupaban de los normales. Sin embargo, algunos historiadores diferencian a las matronas del oeste del Mediterráneo con las del este. Explican que las primeras eran hijas de esclavos y que sólo podían alcanzar su libertad ejerciendo la práctica médica. Las del este, en cambio, gozaban de un gran prestigio e incluso publicaban escritos médicos.

Durante la Edad Media la asistencia a las clases sociales altas difiere totalmente de los cuidados a las mujeres con bajos ingresos económicos. Respecto a las familias ricas, la iconografía medieval muestra a mujeres con vestido de caras telas atendiendo a las parturientas en lujosas habitaciones. En cambio, cuando se trataba de gente de pocos recursos de pequeños núcleos urbanos, la comadrona era una anciana que iba de casa en casa ofreciendo una amplia gama de servicios: desde el alivio de dolencias a través de hierbas medicinales hasta la atención al parto. En esta época, desgraciadamente, como en muchas otras fúnebres épocas de la historia, llegaron a existir normas para evitar que las mujeres judías o musulmanas atendiesen al parto de familias cristianas. Por ejemplo, las Cortes de Valladolid en 1258 sacaron una ley en referencia a esta prohibición.

Época Moderna y hasta la actualidad

En la época moderna, a partir del s. XVIII, hubo una polémica entre los cirujanos y las matronas. Los cirujanos asistían al alumbramiento con técnicas modernas y no prestaban servicios como el de atención al aborto, como las segundas. En ese momento existía un déficit de población en el continente por las sucesivas pestes negras. Pues bien, de acuerdo a los científicos sociales alemanes Gunnar Heinsohn y Otto Steiger, las autoridades promovieron a los cirujanos para que éstos no practicasen abortos, como sí que lo hacían las comadronas. Así, se tildó a las matronas de brujas y se consiguió que Europa recuperase parte de la población perdida años antes.

Respecto a la posición para el parto, en algunos periodos del pasado se paría con la ayuda de una silla abstétrica, cuya principal caractéristica era la forma de herradura del asiento, o simplemente, la existencia de un hueco a través el cual el pequeño salía al exterior. Desde hace años existe una corriente a favor de la recuperación del parto vertical, pero muchos factores hacen dudosa su mayor o mejor conveniencia. El hecho de que la gravedad vaya en la misma dirección que el parto es una de las ventajas, Sin embargo, algunos especialistas afirman que las complicaciones se resuelven con mayor facilidad si la mujer se halla en posición horizontal.