Vínculos familiares

Relación del padre con el hijo

Siempre hablamos del vínculo de la madre con el hijo, pero ¿qué pasa con la relación del padre con el bebé? A pesar de que la mayor parte de las tareas se las lleva la madre, el hombre también cumple un rol fundamental en el desarrollo del pequeño.

Desde el momento de la concepción la madre cumple un papel más importante en el desarrollo del bebé. Es ella quien lo tiene en su vientre por nueve meses, luego es responsable de su nutrición a través de la lactancia, donde se forma un lazo muy fuerte; pero... ¿Qué pasa con el padre hasta ese momento? ¿Sólo cumple un papel de espectador? La respuesta es NO. El padre es muy importante para el desarrollo psicológico e intelectual del bebé. A continuación veremos como funciona esta relación.

Los niños necesitan de mucho cariño, de contacto físico y atención; y si éste puede ser provisto de parte de dos personas es mucho mejor. Es muy frecuente caer en el error de pensar que el vínculo madre e hijo se forma por la alimentación en el amamantamiento, no es la alimentación en sí, sino el momento de intimidad entre los dos donde hay un gran contacto físico. El padre no necesita alimentar al bebé para formar este lazo, lo que tiene que hacer es estar presente el tiempo que pueda y jugar con el, abrazarlo, cargarlo, mimarlo; en otras palabras, demostrarle la mayor cantidad de cariño posible.

Los bebés necesitan a la madre, es verdad, pero también necesitan al padre, y si puede crecer en un ambiente de paz en el hogar, va a estar mucho más estimulado y desarrollará habilidades sociales más tempranamente.

La relación con el padre

Lo que puedes hacer tú para fomentar esta relación padre e hijo es colocar sobre el pecho del padre al pequeño después de amamantar. Además, el padre estará ansioso por mostrarle el mundo, y el bebé ansioso por explorarlo, pues ¡que disfruten tiempo a solas! El papel de él no se tiene que limitar solamente a darle biberón, cambiarle los pañales o calmarlo cuando llore. Además, el padre puede darle un gran soporte a la madre durante la lactancia, ya que durante esta etapa pueden haber periodos de frustración cuando el niño no quiere comer, o cuando los familiares intervienen mucho. Si el padre se hace presente apoyandola, dándole ánimo, es mucho más factible el éxito de la alimentación.

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Un vínculo padre – hijo para toda la vida

De una manera muy sencilla, comunicándote con tu bebé durante el embarazo, hablándole y acariciando la panza de tu mujer, participando en los cursos de preparación para el parto, presenciando el parto y acariciando y besando a tu bebé tan pronto nazca.

Según las últimas investigaciones se ha comprobado que si el hombre participa en todas estas etapas se sentirá más maduro, fuerte y entregado, convirtiéndose en un ser afectuoso, cálido y tan protector como la madre. De esta forma la paternidad será algo sumamente grato y no una carga u obligación, que es lo que generalmente la mayoría de los hombres sienten ante la noticia de que pronto se convertirán en papás.