Cómo sacar provecho de la comida rápida para niños

Cuando ataca el hambre o no se dispone de tiempo se acude, a menudo, al último recurso para alimentar a los niños: la comida rápida y precocinada. No sólo se prepara rápidamente sino que a muchos niños les encanta. Aun así, debería mantenerse como una excepción en la alimentación de tu hijo. Aquí tienes la opinión al respecto de los expertos en nutrición.

Los niños y la comida rápida

Es de sobra conocido que el consumo habitual de comida rápida en niños —y también adultos— aumenta el riesgo de padecer sobrepeso. Tampoco es ninguna novedad que este tipo de comida contiene muy pocos nutrientes. A pesar de ello, a muchos niños les gusta la comida rápida y el ambiente de sus restaurantes. Mientras el resto de la dieta sea equilibrada y no se consuma más de una vez por semana, tampoco supone un problema que, de vez en cuando, los niños tomen comida rápida. Prohibir de manera tajante la comida rápida a los niños, sólo consigue hacerla más atractiva para ellos.

No obstante, la comida rápida para los niños no debe considerarse como un tentempié sino como una sustituta de una comida principal. Además se debería optar por las variantes con menos grasa o porciones más pequeñas así como por combinaciones más saludables como, por ejemplo, una hamburguesa con una pequeña ensalada en lugar de las habituales patatas fritas. La siguiente tabla te ofrece una buena orientación de la cantidad de grasas y calorías que aportan la comida rápida.

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Fuente: Recomendaciones para la alimentación de niños y jóvenes (Die Optimierte Mischkost optimiX, FKE Dortmund).

Ten en cuenta que el día que los niños consuman comida rápida, deberás compensar con el resto de comidas la falta de nutrientes y asegurarte de que son especialmente saludables y ricas en vitaminas.

¿Es mejor la comida precocinada en lugar de comida rápida para los niños?

La comida precocinada como, por ejemplo, los congelados, productos instantáneos o conservas, se han convertido en indispensables en nuestros días. Están listos para cocinar y se preparan rápidamente. También son perfectos si los padres trabajan y la cocina debe ser práctica y rápida. En principio no hay nada que decir contra el uso de estos productos siempre que no se usen de forma exclusiva y se combinen de forma adecuada en la mesa. Puedes, por ejemplo, servir carne fresca acompañada de una guarnición a base de verduras congeladas. O mejorar una sopa de sobre con ingredientes frescos.

Pero ¿cómo de saludables son los productos preparados? ¿Son mucho mejores que la comida rápida para los niños? Fundamentalmente contienen a menudo una gran cantidad de sal y se les añaden sabores, aromas y colorantes artificiales. Además, saben todos igual y dejan poco lugar a los sabrosos matices que ofrece la comida casera.

Productos congelados, como verdura y fruta, contienen prácticamente la misma cantidad de nutrientes que sus equivalentes frescos. Pero no es así en el caso de los productos instantáneos. Con los productos preparados para calentar directamente al horno o en la sartén, hay grandes diferencias, por lo que debes leer con atención los ingredientes y la información nutricional que aparecen en el envase.

Se permiten excepciones incluso con la comida rápida

El hecho de que, de vez en cuando, los niños tomen comida rápida no pone en peligro tu esfuerzo por lograr que tu hijo lleve una alimentación saludable. Y la comida precocinada te permite ahorrar mucho tiempo. Siempre que te asegures de que el consumo de comida rápida de los niños sea limitado, optes por las variantes más saludables de comida precocinada y las combines bien, no tienes nada que temer.