El agua, bebida esencial para los niños

Agua y niños son dos conceptos indisociables. El agua es uno de los principales nutrientes esenciales ya que nuestros cuerpos están compuestos entre un 50 y un 80% de esta sustancia. Sólo cuando bebemos de forma correcta y tomamos la cantidad apropiada de líquidos podemos mantener un rendimiento adecuado. Pero no todas las bebidas son igual de saludables. En este artículo aprenderás cómo seleccionar la bebida más adecuada y cuánto líquido necesita aproximadamente tu hijo.

Agua y niños: ¿Cuánto líquido deben ingerir adultos y niños?

Un adulto necesita ingerir entre 30 y 35 ml de líquido por cada kilo de masa corporal para satisfacer sus necesidades vitales diarias. Con una dieta rica en frutas y verduras se puede cubrir cerca de la mitad de esa cantidad a través de la comida. La otra mitad debemos completarla tomando líquidos. Para ello es importante que tú y tu familia bebáis en abundancia durante las comidas y entre horas.

Los niños necesitan ingerir una mayor proporción de líquidos ya que sus cuerpos están compuestos en mayor medida por agua. Cuanto más joven es una persona, mayor es su contenido en agua y, por tanto, mayor es su necesidad de ingesta de líquidos. Aún así, en cifras absolutas, la cantidad de líquido a tomar es menor ya que su peso corporal también lo es.

Edad (en años) Ingesta de líquidos recomendada (ml/día)
1 600
2-3 700
4-6 800
7-9 900
10-12 1000
13-14 1200-1300
15-18 1400-1500

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Durante la práctica de deporte y en días especialmente calurosos el cuerpo consume más líquido y necesita, por tanto, un mayor aporte de agua.

Cuando los niños tienen sed es porque sus organismos ya están desequilibrados y necesitan ingerir líquidos. La falta de líquido suficiente puede ocasionar falta de concentración, dolores de cabeza y mareos. Para evitar estas posibles molestias y mantener los niveles de presión arterial estables tu hijo debería tomar a lo largo del día pequeñas cantidades de agua.

Agua y niños: ¿Qué bebidas son adecuadas para tu hijo?

Bebidas y alimentos de origen vegetal constituyen la base de de una nutrición saludable para niños. Por este motivo es fundamental que prestes especial atención al tipo de bebidas que ofreces a tu hijo para calmar su sed. Estas deben ser bajas en calorías o, mejor aún, carecer de ellas. Según su contenido calórico podemos dividir las bebidas en tres categorías que detallamos a continuación.

Barra libre de agua para los niños

El agua es la bebida más adecuada para los niños. Si acostumbras a tus niños a tomar agua desde el principio, lo aceptarán con normalidad.

La mayoría de aguas embotelladas contienen minerales añadidos como, por ejemplo, el magnesio. Si un niño sigue una dieta equilibrada, estos minerales añadidos no son en realidad necesarios por lo que puedes optar simplemente por tomar agua del grifo. La calidad del agua corriente está estrictamente controlada por los proveedores del servicio por lo que, en general, puedes beberla sin ningún temor. Además es mucho más barata que el agua embotellada y está siempre disponible. Si tu casa cuenta todavía con tuberías de plomo debes evitar consumir el agua del grifo y tampoco debes utilizarla para cocinar. Lo más aconsejable es que cambies estas tuberías por unas modernas que no contengan este mineral pesado perjudicial para la salud.

También debes vigilar con las bebidas para niños a base de agua que puedes encontrar en el supermercado. Este tipo de aguas aromatizadas suelen contener gran cantidad de azúcares por lo que debes controlar la lista de ingredientes con atención. Una alternativa saludable para dar un toque diferente al agua de los niños la puedes conseguir añadiendo una rodaja de limón o naranja al agua corriente.

Agua y niños: Atención con los zumos de frutas

Los zumos puros de fruta contienen muchas vitaminas y minerales pero también cerca de un 10% de fructosa por lo que a pesar de ser saludables, son bastante calóricos. Por este motivo no debes usarlos de forma habitual para calmar la sed de los niños. Si bien son adecuados durante la práctica de deporte, ya que no sólo ayudan a reponer líquidos sino también a recuperar energía, siempre es conveniente diluirlos con la doble cantidad de agua antes de ofrecerlos a los niños.

Ten especial cuidado con los llamados zumos ACE porque acostumbran a contener una elevada dosis de betacarotenos, también conocidos como provitamina A. Consumida en grandes cantidades, esta provitamina puede ser perjudicial.

Agua y niños: ¿Qué bebidas es mejor evitar?

Como ya hemos dicho, el agua es para los niños la mejor fuente de hidratación. Para lograr una dieta infantil equilibrada es necesario evitar el consumo de bebidas con azúcares añadidos como, por ejemplo, los néctares de frutas o los refrescos. Este tipo de jugos de frutas proporcionan a los niños pocas vitaminas y minerales pero gran cantidad de azúcares industriales y, por tanto, calorías. En el caso de los refrescos artificiales la proporción es aún peor. Las bebidas edulcoradas no sólo pueden provocar sobrepeso sino también favorecer la aparición de enfermedades dentales como caries.

Tu hijo debería evitar el consumo de bebidas con cafeína como tés, cafés, cola o bebidas energéticas. La cafeína estimula la circulación y el metabolismo pero también bloquea una importante sustancia química que ayuda a regular el sueño de forma natural. El consumo de cafeína provoca nerviosismo e inquietud que no aportan nada positivo ni para ti ni, sobre todo, para tu hijo.

La leche tampoco es una buena alternativa para calmar la sed ya que, a pesar de contener elementos esenciales para el desarrollo de los niños, es también una importante fuente de energía y, como tal, debe considerarse más un alimento que una bebida. Las bebidas a base de cacao, al contener azúcar, aportan una dosis aún más elevada de calorías.

Agua y niños: Beber para garantizar una hidratación adecuada

Aunque beber es una de las necesidades básicas más importantes para el ser humano, los niños acostumbran a hacerlo poco. Los niños tienden a olvidarse de beber agua mientras juegan o simplemente ignoran la sed para no interrumpir el juego. Por eso es fundamental que el agua esté siempre presente para que los niños puedan acceder fácilmente a ella. Cuando estéis fuera de casa debes asegurarte de llevar siempre contigo agua para los niños y es también importante recordar a los niños que deben beber.

Sin embargo, a muchos niños les cuesta beber por lo que debes buscar incentivos como una taza bonita o un vaso con su personaje de dibujos animados favorito. Una botella de colores o una pajita pueden ayudar también que beber sea más divertido. Y recuerda que la variedad contribuye a hacerlo más interesante. Así que, de vez en cuando, puedes ofrecerle un vasito de limonada casera o zumos diluidos en agua.