Mami, ¿me compras golosinas?

Otro día más y la misma pregunta al pasar por delante de un quiosco o tienda de chucherías. Los niños siempre quieren golosinas, claro. Es normal, pero hay que saber administrarlas, no convertirlas en algo habitual en su dieta y establecer unos límites en su ingesta.

Hay que tener en cuenta que las golosinas, también conocidas como “chuches”, o chucherías son productos hipercalóricos, que engañan al hambre con colores, formas y sabores de los más variados y apetitosos. Además de azúcares y grasas, en muchas de ellas predominan los aditivos, que contribuyen a que el colesterol se dispare. También debes ser muy consciente de que prácticamente todas las golosinas están elaboradas a base de sabores y aromas artificiales, cosa que no las hace precisamente saludables.

Por eso es fundamental hacer un uso razonable de las golosinas. Sin abusar, ya que su abuso puede conducir a:

  • Aparición de caries: el azúcar superficial de la mayoría de los productos dulces, tiende a alojarse en las muelas o dientes, por eso recomendamos cepillar los dientes después de comer golosinas, igual que si se tratara de una comida más, para dejar la boca libre de azúcares.
  • Falta de apetito: si la ingesta de golosinas es descontrolada, el estómago se llena rápidamente y se encuentra “momentáneamente saciado” debido a la gran cantidad de calorías que aportan. Otras veces, un empacho da lugar a inapetencia y cambia el ritmo de comidas diarias.
  • Obesidad: las golosinas a menudo van unidas al grupo de chocolatinas, patatas fritas, batidos y demás productos hipercalóricos cargados de grasa. Un abuso o exceso de estos puede crear una temprana adicción en niños. Un desequilibrio continuado en la dieta puede hacer que la glucosa en sangre aumente y se convierta en tejido adiposo, derivando en obesidad infantil.

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Medidas eficaces con las golosinas

Para evitar cualquiera de estos casos es conveniente educar al niño respecto a las golosinas. Que sepa que no son algo prohibido, pero tampoco algo que se puede incluir en la dieta habitual. Ofrecerle golosinas como premio a una buena conducta es eficaz para reforzar buenos hábitos. Igualmente, conviene relacionarlas a determinados acontecimientos especiales como cumpleaños o días de fiesta y no ofrecérselas cualquier día de la semana sin motivo alguno.

Se recomienda también pactar un número máximo de golosinas por semana para poner límites y evitar un posible atracón o empacho.