Modales en la mesa

Hacer ruido al comer, masticar con la boca abierta, eructar o hacer volar una cuchara por el aire... nunca habías imaginado una comida así. Los buenos modales en la mesa no sólo evitan momentos embarazosos fuera de casa, sino que pueden ser de gran ayuda en el día a día. Aquí te contamos cómo aprender e inculcar modales en la mesa no sólo para comer en familia.

El ritmo frenético de la vida cotidiana hace que no siempre sea posible comer en familia con tranquilidad y prestándole toda la atención necesaria. Con lo cual la enseñanza de los modales en la mesa suele dejarse para “más adelante”. Pero comidas y cenas no son sólo un mero acto alimenticio sino también social en el que grandes y pequeños comparten, hablan, ríen y pueden relajarse. Es importante que durante la comida todos se sientan cómodos y, para ello, es necesario cumplir en la mesa con ciertos modales. No se trata de establecer reglas estrictas que conviertan las comidas en una guerra sino de inculcar buenos modales en la mesa desde la infancia. Puede que, por ahora, algunos de estos modales para la mesa te parezcan absurdos, pero algunos de los clásicos te pueden ser muy útiles al comer con amigos o en restaurantes.

¿Qué modales quiero en la mesa?

Plantéate qué modales para la mesa son más importantes para ti y lo que quieres que tus hijos aprendan y puedan aplicar. Sobre todo al principio, no debe tratarse de reglas muy estrictas, de etiqueta, sino que con algunas normas básicas puede bastar. Por ejemplo:

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  • Lavarse las manos antes de comer.
  • Comer sólo cuando todos estén sentados en la mesa.
  • No hablar con la boca llena.
  • No masticar con la boca abierta ni comer haciendo chasquidos.
  • Cada uno debe comer lo que tiene en su plato.
  • Llenar el tenedor o la cuchara sin que se caiga o se derrame.
  • Aunque no se coma de todo, como mínimo debe probarse.

¿Cuándo debo empezar a "exigir" modales en la mesa?

Con aproximadamente un año los niños pueden sentarse en una trona y compartir una comida familiar. Claro está que deberá probar y ensuciar mucho antes de aprender a comer bien. Los modales para la mesa podrá entenderlos alrededor de los 4 o 5 años. De todas formas hay pequeñas normas que puedes inculcarle antes y también debes tener presente que los niños aprenden sobre todo por imitación. La comida en familia en un ritual con costumbres establecidas que los niños observan e imitan por lo que tu hijo puede desarrollar también algunos modales en la mesa por sí mismo. Una vez introducidas las bases, muchas veces, el resto viene solo.

Por cierto: Aunque es muy práctico empezar pronto a inculcar modales en la mesa, con un poco de perseverancia y paciencia seguro que consigues que también los más mayorcitos de la familia se acostumbren a estas pequeñas reglas.

¿Cómo introducir los modales en la mesa?

  • Introducir las normas según la edad: No olvides que algunos modales para la mesa pueden ser difíciles de comprender o de aplicar para los miembros más jovencitos de la familia. Por ejemplo, está muy bien empezar y terminar las comidas en familia todos juntos, pero a veces los más pequeños no tienen la suficiente paciencia para permanecer todo el rato sentados y puede que para ello necesiten un poco más de tiempo. Puedes adaptar el tiempo de la comida a los más jovencitos o sencillamente dejar que ellos se levanten antes de la mesa.
  • Ser un ejemplo: Los niños aprenden mucho por imitación. Es por ello que los adultos son un ejemplo y su comportamiento ejemplifica lo que deberían ser buenos modales en la mesa. Tanto si se cumplen como si no, lo que vean es lo que aprenderán. Si tú y tu pareja sois un buen ejemplo, seguramente vuestro pequeño lo aprenderá más deprisa.
  • Conservar la paciencia y la serenidad; ser consecuente: Pocas veces inculcar nuevos modales en la mesa se aprende rápido. Incluso tras repetir decenas de veces que no se debe masticar haciendo ruido, seguro que habrá ruidos desagradables en la mesa durante un tiempo. Mantén la calma, insiste sin perder los estribos cómo debe uno comportarse y lo importante que son para ti estos modales en la mesa.
  • Loar el buen comportamiento: Repetir constantemente como uno debe comportarse en la mesa puede ser cargante para todos y la insistencia puede empeorar un poco el ambiente. Pero de la misma forma que se insiste cuando no se cumplen los modales en la mesa y se actúa de manera consecuente, cuando sí se cumplen debe reconocerse el mérito y el esfuerzo. Los niños te agradecerán tus alabanzas y con esa recompensa estarán más dispuestos a esforzarse.
  • Probar nuevos caminos: ¿Tu hijo no termina de acostumbrarse a los buenos modales en la mesa? Sé creativa e inténtalo con juegos u otras artes. Por ejemplo puedes inventarte una frase con rima para que los niños se acuerden de algo: “Antes de cenar, las manos debemos lavar“ o “Para poder crecer, de todo hemos de comer”. Las rimas son más difíciles de olvidar. O puedes convertir la cuchara en un avión que transporta el puré de patata a la cueva de la boca. Pero sin estar demasiado llena, ¡que se cae!