Obesidad infantil: prevenirla con hábitos alimenticios saludables

Las claves para prevenir la obesidad infantil son una alimentación saludable y ejercicio suficiente. Pero lo que suena tan fácil no siempre se logra sin esfuerzo y muchos padres terminan desesperados preguntándose “¿Cómo podría siquiera conseguirlo?". En este artículo encontrarás consejos útiles para prevenir la obesidad infantil y seguir una alimentación saludable y equilibrada.

La obesidad infantil debe combatirse con firmeza. Si no se consiguen modificar los malos hábitos alimenticios durante la infancia, será difícil cambiarlos en décadas posteriores ya que, por norma general, la niñez es la etapa en la que toman forma personalidad, hábitos y patrones de conducta que se convertirán en la base del comportamiento del niño en su edad adulta.

Elevados índices de obesidad infantil

Los últimos estudios sobre obesidad infantil indican que alrededor del 30% de los niños españoles tiene sobrepeso y entre un 7 y un 8% de ellos padece obesidad infantil. Estos alarmantes datos sitúan a España entre los primeros puestos en los índices mundiales de obesidad infantil.

A menudo pensamos que un bebé extremadamente rollizo es un bebé saludable, sin ser conscientes de los riesgos para la salud que acarrea el sobrepeso y la tendencia a padecer obesidad infantil, que pueden indicar los quilos de más.

Una de las principales causas de la obesidad infantil, además de la predisposición genética, son los hábitos alimenticios que los niños aprenden a una edad muy temprana. Y puede resultar muy difícil cambiar estos hábitos cuando los niños son más mayores. A través de una dieta equilibrada como la que proponemos en nuestro artículo “Nutrición infantil saludable: las reglas básicas” y un montón de ejercicio diario, puedes sentar una buena base para que los niños crezcan sanos y se conviertan, a su vez, en adultos sanos.

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La obesidad infantil es cosa de todos

La obesidad infantil ha dejado de ser un problema minoritario. Por eso, es aconsejable que todos aquellos que estén relacionados con el mundo infantil hagan lo posible para que la educación nutricional del niño sea la más adecuada. Y es importante empezar por saber que la salud es una pieza clave para el equilibrio de los niños.

Como ya hemos dicho, uno de los factores que previene la obesidad infantil es crear buenos hábitos alimenticios familiares. Darle los alimentos necesarios desde su nacimiento es la mejor manera de que el niño goce de buena salud: leche materna, papillas y menús equilibrados. Es totalmente imprescindible que el niño pruebe de todo un poco y que su alimentación sea variada y completa.

Aparte del hábito de seleccionar bien los alimentos que damos a los niños, es necesario crear la costumbre de compartir la comida, la mesa y, sobre todo, la compañía. Se debe intentar que la hora de la comida sea un encuentro placentero. Es mejor si evitas la televisión. Los padres son siempre un modelo para los hijos y si, por ejemplo, el padre o la madre son obesos y comen demasiado, es bastante probable que el hijo adquiera también este hábito y tenga mayor tendencia a desarrollar obesidad infantil. Si este es el caso, lo mejor es cambiar los hábitos familiares y fomentar las actividades físicas al aire libre dentro de la misma familia.

También las escuelas y los educadores tienen un rol muy destacado en la prevención de la obesidad infantil ya que los niños pasan en el colegio gran parte del día y, en muchas ocasiones, toman allí algunas de las comidas principales. Un menú escolar equilibrado y saludable, supervisado por un nutricionista, así como deporte y actividades divertidas e interesantes en torno a la alimentación y los estilos de vida saludables, ayudarán sin duda a combatir el problema de la obesidad infantil.

Causas y consecuencias de la obesidad infantil

Entre las principales causas de la obesidad infantil se encuentran los cambios en el estilo de vida. La falta de tiempo de los padres a menudo conlleva un elevado consumo de comida rápida y una menor atención a la alimentación de los hijos. Al mismo tiempo que disminuyen las actividades físicas conjuntas y se propicia el sedentarismo de los niños. Estos acostumbran a pasar cada vez más tiempo en casa jugando con videojuegos o viendo la televisión. Obviamente también pueden influir factores genéticos y metabólicos.

La obesidad infantil no tiene ningún aspecto positivo y cuando hablamos de sus consecuencias debemos pensar que puede provocar problemas óseos, dificultades para practicar actividades físicas —ya que el sobrepeso dificulta la respiración y requiere un sobreesfuerzo—, alteraciones del sueño, pubertad precoz, ciclos irregulares en las chicas, problemas en la piel, diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y colesterol. Por otra parte la obesidad infantil también puede ser el origen de cansancio, depresión, decaimiento, baja autoestima, aislamiento social, discriminación por parte de otros niños, bulimia, anorexia y otros trastornos de tipo nervioso.

¿Cómo prevenir la obesidad infantil?

Como ya hemos comentado, la obesidad infantil no es un accidente. Se puede prevenir si seguimos un estilo de vida y una alimentación saludables y respetamos algunas sugerencias que los expertos en nutrición infantil nos ofrecen:

Si hay mayor variedad en la dieta, habrá más garantía de una alimentación equilibrada y con los nutrientes necesarios.

Es recomendable que tanto cereales, como patatas y legumbres constituyan un tanto por ciento elevado en la dieta, de manera que los hidratos de carbono representen un 50 o un 60 % de las calorías ingeridas diariamente.

Se recomienda también que las grasas no superen el 30% de la comida diaria.

La ingesta diaria de frutas, hortalizas y verduras es fundamental. Deben tomarse al menos 400gr. al día. Lo que significa que son recomendables cinco piezas de estos alimentos cada día.

Es imprescindible controlar el consumo de productos ricos en azúcares como chucherías, dulces o refrescos, claves en el desarrollo de la obesidad infantil. Toma nota de las cantidades recomendadas en nuestro artículo “Mami, ¿me compras golosinas?”.

También es importante controlar la sal así como la cantidad de agua que se debe ingerir. Para saber la cantidad de agua recomendada para niños, consulta nuestro artículo “El agua, bebida esencial para los niños”.

El desayuno es una de las comidas más importantes del día; no debe prescindirse nunca de lácteos, cereales, y frutas. Así, disminuye la necesidad de tomar alimentos poco nutritivos a media mañana y aumenta el rendimiento, tanto físico como intelectual, en el colegio.

Seguir unos horarios establecidos y repartir los alimentos necesarios a lo largo de cinco comidas principales, es básico para lograr una dieta equilibrada. Así te lo explicamos en nuestro artículo “Cinco comidas para niños al día para una alimentación saludable”.

El hecho de que todos los miembros de la familia participen en actividades relacionadas con la nutrición como decidir el menú semanal, hacer la compra, preparar la comida o cocinar, también favorece que los niños adopten buenos hábitos alimenticios.

Los padres son el mejor ejemplo para sus hijos por lo que es importante que toda la familia siga la misma alimentación saludable y equilibrada. Sólo si los niños ven a sus padres disfrutar con verduras y alimentos sanos, los integrarán en su dieta de forma natural.

Los niños tienen un sentido natural de saciedad, por lo que no debes obligarles a comer cuando no tienen hambre ya que podrías alterar su percepción de “saciedad” y “hambre”. Puedes informarte mejor sobre el tema en “Niños sin apetito: consejos para acabar con los malos comedores”.

Tratamiento de la obesidad infantil

En el tratamiento de la obesidad infantil es importante que no sólo se implique tu hijo sino también la familia y el entorno. Debes tener en cuenta que cuanto más pequeño sea el niño, más importante será la intervención de los padres. La orientación de especialistas en salud infantil como pediatras, endocrinos, nutricionistas y psicólogos también será de gran ayuda.

El primer y principal paso consiste en cambiar los hábitos alimentarios y físicos. Esto significa llevar una dieta saludable y equilibrada, practicar ejercicio regularmente y evitar el sedentarismo. También es muy importante fomentar el autocontrol del niño a través de mensajes positivos que lo ayuden a recuperar su autoestima y cambiar su relación con la comida.

Para tratar la obesidad infantil son fundamentales el apoyo y estímulo de la familia y un tratamiento personalizado ya que cada niño es distinto. El uso de fármacos no es muy recomendable por lo que es conveniente contar con varias opiniones médicas en el caso que un especialista lo sugiera.

Finalmente recuerda que mientras antes se detecte la obesidad infantil, más fácil será su tratamiento y menos consecuencias tendrá para tu hijo.