Propiedades de la leche para los niños

“¡Niños, bebed mucha leche para crecer grandes y fuertes!” Tal vez conoces el dicho de haberlo oído durante tu infancia o te ves a ti misma repitiéndoselo una y otra vez a tu hijo para convencerlo de los beneficios de la leche para los niños. Queremos saber si la leche realmente cumple lo que promete mamá y para ello hemos recopilado algunas informaciones y consejos de expertos en nutrición infantil.

Niños y leche: un proveedor fundamental de calcio

La leche no sólo es el primer alimento que toman los niños, también es un auténtico cóctel de nutrientes que nos suministra durante los primeros meses de vida las substancias fundamentales para vivir. También para los niños más mayores, beber leche es algo más que una deliciosa manera de calmar la sed ya que contiene un importante número de vitaminas y proteínas de alta calidad. La leche es principalmente conocida por su extremadamente alto contenido en calcio, esencial para el correcto desarrollo de huesos y dientes.

Es por ello que los productos lácteos y la leche son para los niños realmente un alimento perfecto. Excepto en el caso que le produzcan alergia ya que, por desgracia, la leche “normal” —es decir, de vaca— a menudo no es bien tolerada por los niños. Debido a los nutrientes que contiene la leche de vaca, tampoco es recomendable para los bebés durante su primer año de vida y debería introducirse en su alimentación sólo a partir de los doce meses. En muy pequeñas cantidades, por ejemplo en la preparación de papillas de cereales, puede utilizarse la leche de vaca durante el primer año de vida, pero siempre que sea posible es mejor utilizar leche de fórmula.

La leche también se presenta en distintos modos. Aquí puedes aprender lo que merece la pena saber y en qué debes fijarte al seleccionar para los niños la leche y los productos lácteos:

  • Conservación: ¿te has preguntado alguna vez, mientras comprabas en el supermercado, qué diferencias hay entre la leche fresca y la leche de larga conservación? ¿O te decantas siempre por la leche uperizada porque dura más y se puede almacenar mejor? El periodo de conservación de la leche depende de la temperatura a la que se calentó durante su procesamiento industrial. La leche uperizada (UHT) se calienta a mayor temperatura  por lo que se puede conservar cerrada durante más meses, mientras la leche fresca (pasteurizada) debe ser consumida a los pocos días. Pero, ¿qué leche es mejor para los niños? En cuanto a su contenido en nutrientes, los distintos tipos de leche no difieren demasiado. La cantidad de calcio es prácticamente la misma, sólo en el caso de las vitaminas se observan unas diferencias mínimas. También hay que tener en cuenta otros criterios a la hora de decidir entre ellas cómo el precio y sabor. En cuanto a este último no hay discusión posible; es de sobras conocido que el sabor de la leche fresca es mucho más intenso.
  • Contenido graso: por desgracia, la leche y los productos lácteos aportan muchas calorías. Para evitar engordar es mejor decantarse por los productos semidesnatados, tanto si se trata de leche como de yogur o queso fresco. Así mantendrás bajo control la ingesta de calorías y la diferencia de sabores no será demasiado significativa. En cambio, con los productos totalmente desnatados, a tu hijo le faltarán determinados nutrientes que estos ya no contienen. Si debes endulzar la leche de los niños con cacao, controla que este no contenga demasiado azúcar o utiliza como alternativa chocolate en polvo. En cuanto a los quesos, debes tener presente que los quesos curados contienen más grasas que los quesos frescos.
  • Otros productos lácteos: la selección de yogures de frutas, postres lácteos y bebidas a base de leche es enorme y los niños encuentran en la nevera del supermercado auténticas golosinas. Hay que tener cuidado ya que, a menudo, contienen demasiado azúcar y aromas artificiales y el sabor de un yogur de fresas ya no tiene demasiado que ver con las auténticas fresas. Es mejor comprar la fruta favorita de tu hijo y mezclarla con yogur natural. También puedes mezclar un poco de yogur de frutas con yogur natural para reducir el contenido en azúcares. Mientras más naturales sean los productos lácteos que consume tu hijo, mejor le ayudarán a desarrollarse correctamente.
  • Alternativas: si tu bebé tiene alergia a la leche de vaca, los expertos recomiendan optar por dietas terapéuticas a base de proteínas hidrolizadas o fórmulas infantiles a base de aminoácidos. Estos alimentos, gracias a la selección especial de nutrientes, no provocan prácticamente ninguna reacción alérgica. Y además de contener todos los nutrientes esenciales, ayudan al desarrollo apropiado a su edad. Tu pediatra puede prescribirte alimentos especiales no alergénicos que sólo se encuentran disponibles en la farmacia por lo que es mejor consultar primero con el especialista. No se recomiendan alternativas como leche de soja, avena o arroz ni tampoco de oveja o cabra ya que se corre el riesgo de provocar una reacción alérgica cruzada. Además el contenido de nutrientes naturales no es suficiente para satisfacer de forma segura las necesidades de los niños. Lo mejor es que consultes la dieta de tu hijo con el pediatra o con un alergólogo especialista en dietética.

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La leche y los derivados lácteos son muy versátiles y ricos. Procura que sean lo más naturales posibles para que así sólo aporten beneficios a tu hijo.