Cuando tu hijo no quiere dormir

Tu hijo no quiere ir a dormir y encuentra cada día una excusa más creativa que la anterior para no tener que ir a la cama. Cada noche se retrasa la hora de dormir. Aquí te contamos por qué tu hijo no quiere dormir y lo que puedes hacer para remediarlo.

Que el niño no quiera dormir es un problema que se presenta principalmente entre el tercer y cuarto año de vida. Tu hijo a esta edad necesita aproximadamente dormir entre diez y doce horas. La falta de sueño hace que reaccione de forma mucho más sensible que la de un adulto. Entonces se irrita.

El momento de ir a la cama es muy difícil porque no quiere estar solo, quiere imponer su voluntad y decidir todo por si mismo. Algunos niños se sienten obligados a ir a la cama. Tal vez tu hijo tiene problemas digestivos o una fuerte carga emocional que le intranquiliza y hace que no quiera ir a dormir. Los problemas de sueño en esta edad son bastante frecuentes. Hasta la edad de cuatro años, uno de cada dos niños le cuesta ir a la cama.

Por qué un sueño adecuado es tan importante

Tu hijo duerme más profundo, más rápido y más que tú. También sueña más. En el sueño procesa las  experiencias del día. Esto sucede en la fase REM, la fase del sueño en la que todo el mundo sueña. Pero para eso se necesita tiempo suficiente. Si tu niño no va a dormir cuando le toca y duerme poco es posible que disminuya su capacidad de concentración y aumente su agresividad. En algunos casos puede llevar a la pérdida de las ganas de jugar, a la irritabilidad y en los casos graves incluso a un retraso del crecimiento, mayor susceptibilidad a las infecciones y a una mala formación de la memoria.

Mientras duerme, tu hijo pasa cada 45 minutos por una fase de sueño ligero. Puede suceder que se despierte de vez en cuando entre estas fases y vuelva a dormirse de inmediato. Esto puede sucederle durante la noche hasta seis veces. El sueño profundo, la fase importante, la dormirá a medianoche, siempre y cuando se haya acostado temprano. El sueño profundo es importante porque asegura que se restablezcan las fuerzas que se han consumido durante el día. Es particularmente importante porque se liberan las hormonas de crecimiento necesarias. Además se establece la defensa del organismo contra los patógenos.

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¿Por qué no puede dormir tu hijo?

Hay diferentes razones por las que tu hijo no puede dormir:

  • Las noticias le alteran: Si tu hijo recibe una buena o mala noticia puede que le afecte para dormir. Los niños se alteran por las noticias y pueden sentirse decepcionados o sentir una gran emoción. Si se enfada, entonces seguro que no va a sentirse cansado y no querrá ir a dormir.
  • Los niños necesitan mucho ejercicio: Tal vez tu hijo no se ha movido lo suficiente. ¿Ha hecho un poco de actividad? ¿Ha estado un poco al aire libre?
  • El consumo de los medios de comunicación: La televisión o los videojuegos pueden hacer que el niño esté ansioso. Debes asegurarte que no está demasiado tiempo con estos aparatos. Una hora antes de ir a dormir tu hijo ya no debería ver la televisión. Los CD que algunos niños escuchan para dormir les molestan porque están demaisado fuertes y no pueden dormir tranquilamente.
  • Rutina diaria irregular: Si tu hijo se va cada noche a una hora diferente a la cama, entonces no tiene ninguna rutina y su cuerpo no se acostumbra a ningún ritmo. Esto le dificulta dormir durante la noche.
  • Una cuestión de temperamento: Tu hijo y sus necesidades, igual que tú y los otros hijos, son diferentes. Tal vez tu hijo necesita dormir menos que otros niños o rituales más claros. Observa a tu hijo y prueba lo que crees que necesita para conciliar el sueño.

¿Qué puedes hacer para que tu hijo se quede dormido?

  • No saques al niño en medio de un juego: Avísale con tiempo para que se prepare, que tendrá que ir a dormir pronto, así aprenderá a lidiar con los tiempos y a acostumbrarse a los plazos.
  • Habla con tu hijo sobre lo que ha experimentado durante el día: El niño tiene que descubrir cosas nuevas todos los días y experimentarlas. Dale la oportunidad de contarlo. De esta forma no sólo aprende a contar lo que le ha pasado, a ordenar relatos y su memoria sino que esto va a ayudar a que se relaje y a que pueda dormir mejor. Es mejor que lo hagas una vez en la cama, cuando ya le has contado la historia que querías leerle.
  • Premía a tu hijo: Si tu hijo se acuesta temprano, y pronto se queda dormido, entonces podrías recompensarle a la mañana siguiente. Un pequeño regalo o una alabanza significativa son una gran motivación. Para el niño quizá representa un sacrificio irse a la cama temprano, pues preferiría jugar contigo. Con su “premio” o el elogio se le demuestra que vale la pena hacerlo.
  • Preocupación por el ritual de ir a dormir: Para un niño de tres años, es muy útil si tiene unas rutinas para antes de acostarse: la cena, lavarse las manos, luego se limpia los dientes y se pone el pijama, entonces le toca el cuento de antes de dormir. Los niños necesitan amor y rituales. Si el niño todavía toma un biberón, procura que no sea justo antes de dormir. Leche caliente llena el estómago y puede hacer que sea difícil conciliar el sueño.
  • Puede llevarse su juguete favorito a la cama: Permite que se lleve su juguete preferido a la cama. Su compañero de aventuras le ayudará a dormirse.
  • Preocúpate por la tranquilidad: Asegúrate de que tu hijo puede dormir tranquilo. Si los hermanos mayores estan todavía despiertos, que no entren ni le molesten, de lo contrario no querrá irse a dormir.
  • Conflictos de poder: Tal vez el niño no quiere ir a dormir como forma de imponer su voluntad. Entonces tendrás que contrarrestar el juego, sin entrar en él. Mantén la calma y sé consecuente.
  • Encuentra a un experto: Si tu hijo duerme de forma muy irregular y esto se convierte en algo habitual, es mejor que consultes a un médico. Los trastornos del sueño son un problema serio. Puede provocar problemas de concentración del niño, retraso del crecimiento, trastornos del aprendizaje y ansiedad. Si tu hijo no quiere dormir o tiene una dificultad persistente para hacerlo, haced un diario de sueño. Así podrás consultar a un especialista en trastornos del sueño.