Hacer que el niño se quede en la cama

¿Es imposible que tu hijo se quede en la cama? Tal vez los siguientes consejos te pueden ayudar a convencer a tu hijo para que se quede en su propia cama.

Muchos padres lo han vivido: el niño sale constantemente de la cama para retrasar el momento de acostarse o para ir a la cama de sus padres. Este último punto es básicamente cuestionable, siempre y cuando los padres y el niño se sientan cómodos con el colecho.Puedes obtener más información acerca de este tema en nuestro artículo Dormir en la cama de los padres.

Pero si no queréis esta situación, ¿qué puedes hacer al respecto? Quizá te ayuden los siguientes consejos de distintos expertos en sueño infantil y autores de diversos libros sobre métodos para dormir como Annette Kast-Zahn y Hartmut Morgenroth (más información sobre su método en el artículo Plan para aprender a dormir), los métodos conductistas como el Método Ferber y el Método Estivill, y la defensora de métodos más flexibles como Elizabeth Pantley (más detalle en el artículo Aprender a dormir sin llorar).

Primero preocúpate de la seguridad

En primer lugar debes asegurarte de que tu hijo no puede hacerse daño cuando sale de su cama. Si aún duerme en la cuna puedes quitar algunos barrotes (evitando así que se ahogue al intentar salir) y asegúrate que no hay objetos con bordes cerca de la cama.

Weitere Artikel

De la cama de los padres de nuevo a su propia cama

Si u niño con regularidad o sólo en ocasiones comparte la cama con vosotros y crees que ha llegado el momento de ponerle punto y final al tema, quizá alguna de las siguientes sugerencias te seran útiles, adaptándolas, claro está a vuestra situación.

  • Colchón adicional: Colocando un colchón en vuestra propia habitación, el niño puede acostumbrarse a dormir solo aunque teniéndoa aún cerca. Así si por la noche os reclama, para la toma, para el biberón, puedes acudir a su colchón y luego volver a tu cama. Al cabo de una semana puedes mover el colchón a la habitación del niño.
  • Trasladar la cama familiar: Si tu hijo tiene por lo menos diez meses de edad, puedes poner un colchón en su habitación y dormir con él allí. Después de un par de noches, puedes levantarte cuando se haya quedado dormido. Con un intercomunidacor puedes estar alerta de si el niño se despierta o llora de manera que puedes volver con él. Así sabe que siempre estás cerca
  • Cama móvil: El niño tiene su propia camita en vuestra habitación, generalmente cerca de vuestra cama. El niño se acostumbra a dormir en su propia cama. Si ves que funciona bien, cada dos, tres o hasta siete noches la cama se aleja un poco más de la vuestra. En el último paso se cambia la cama a la habitación de vuestro hijo. Con un monitor o intercomunicador para bebés podrás estar siempre alerta de si necesita que vayas con él.
  • Quedarse dormido en la cama familiar, despertarse en la propia cama: Deje que su niño duerma en su cama y luego lo pongo en su propia cama en su habitación. Mediante un monitor puedes controlar si se despierta o llora, entonces puedes acudir a él. Si lo crees conveniente puedes llevarlo de nuevo a tu cama y repetir el proceso.
  • Para niños mayores: Cuando tu hijo crece puedes decirle que a partir de ahora debe dormir en su propia cama y en su habitación. Explícale las razones, por ejemplo, que así tendréis más espacio todos, o que así no váis a molestaros. Como emergencia puedes colocar un colchón adicional en vuestra habitación y permitir al niño que venga a vuestra habitación si no puede dormir, pero sin estar en vuestra cama. todos ustedes tienen más espacio o si no interfieren mutuamente. Un incentivo adicional para que quiera dormir en su cama, puede ser que le dejéis diseñar su propia habitación. Si se la hace propia le gustará más y tendrá menos reparos en pasar en ella la noche. También un sistema de compensaciones puede funcionar. Pero ten cuidado que no sea algo determinante, se corre el riesgo que el niño se vea presionado, y haga una lectura inversa, que lo vea como un castigo si no recibe la recompensa deseada.
  • Cama de hermanos: Si tu hijo tiene al menos un año y medio, tiene hermanos mayores y, lo más importante, están de acuerdo en ello, puedes introducir una común para los hermanos. Otra versión sería que compartiendo habitación, los niños puedan elegir en qué cama duermen. Debes asegurarte que el entorno para dormir es adecuado y sobretodo seguro.

Detener a los pequeños: Puerta de barrotes

En algunos métodos para aprender a dormir como el plan defendido por Kast-Zahn y Morgenroth o el método Estivill se propone aumentar el radio de la cama del niño para evitar que el pequeño salga de la cama y de la habitación. Se trata de poner una “puerta de barrotes” una rejilla para que el niño, aunque salga de su cama, no podrá salir de su habitación. Así, de acuerdo con el plan desarrollado en el artículo Plan para aprender a dormir, tiene como objetivo cambiar los hábitos de sueño. El plan prevé que si el niño llora, lo dejes gritar un periodo de tiempo concreto para luego acudir a él, colocarlo de nuevo en la cama, consolarle y salir de nuevo de la habitación. Este proceso se repite hasta que el niño está dormido.

A través de la repetida sustitución de volver a acostarse, calmarse e intentar dormir de nuevo, el niño aprende con este método que las lágrimas no son la solución sino dormir en su cama y en su habitación. Sin embargo le demuestras constantemente que estás allí, a us lado. Si con este método el niño se queda dormido en el suelo, no te preocupes, solo está dormido. Lo colocas en la cama, seguro que estará más cómodo allí.

Devolver a los niños mayorcitos a la cama

Si una barandilla con rejas no impide que el niño salga de la habitación durante la noche, Kast-Zahn y Morgenroth recomiendan enséñarle al niño a través de cierta constancia, lo serio que es para ti que vuelva a la cama. Sin embargo no debes asustarle ni que le quede angustia si alguna vez quiere acudir a vosotros durante la noche. Es importante que le aclares los motivos por los que no debe levantarse. Puedes encontrar más información en el artículo El niño tiene miedo a dormir.

Es muy importante que tu pareja también esté convencida de este enfoque y también lleve al niño a la cama constantemente. Así tu hijo sabe que estáis de acuerdo y que no tiene ninguna oportunidad “presionando” al padre o a la madre. Explícale a tu hijo por qué es mejor para todos que duerma en su propia cama, por ejemplo, porque así todos tienen más espacio y tranquilidad. Por ejemplo un niño puede sentirse muy orgulloso cuando logra dormir solo en su cama. En ningún caso debe tener la sensación de ser castigado o rechazado.

"Puerta abierta puerta cerrada" método para niños muy atrevidos de más de dos años

Puede que el niño no se deje impresionar por el “de vuelta a la cama” o simplemente no tienes la fuerza para devolver al niño a la cama cada vez que se levanta. En ese caso Kast-Zahn y Morgenroth, sugieren probar un método que haga que al niño le quede caro lo que ocurrirá con este comportamiento. En el caso del constante "levantarse de la cama" su comportamiento tiene un impacto en la puerta del cuarto. En la aplicación del método  "puerta abierta puerta cerrada" el niño  por lo menos debe tener dos años y ya entiende bien lo que le dices. No debes aplicarlo si el niño tiene miedo, está enfermo o tú no tienes muy claro que este método sea positivo.

Explícale primero a tu hijo, por qué es importante que duerma en su propia cama. A pesar de que quizá no puede entender todos los argumentos, debes hacer entenderle que no se trata de penalización. Presta atención a tu tono de voz y a la entonación. La manera que el niño recibe tus palabras es muy importante, también para que te tome en serio.

  • Díle a tu hijo antes de acostarse, que la puerta permanecerá abierta, si se queda en su cama.
  • Si tu hijo se levanta de su cama, corre por la habitación o sale de la habitación, lo llevarás de nuevo a su cama, saldrás de la habitación y cerrarrás la puerta.
  • Después de un minuto la abres de nuevo. Si el niño está acostado en su cama, habla con él en positivo. También puedes alabarle y acariciarle, felicitarle por quedarse en la cama. Ahora la puerta quedará abierta. Los niños prefieren las puertas abiertas.
  • Si tu hijo está aún levantado, cierra de nuevo la puerta y repite todo el proceso hasta que el niño permanezca en la cama.
  • Puedes ampliar un poco el rato en que la puerta está cerrada. Pero no debe permanecer cerrada nunca más de tres minutos.

Este procedimiento se basa en el método Time-out (Tiempo Fuera) muy utilizado en procesos para eliminar conductas inadecuadas en niños (aplicado frecuentemente en los programas de Supernanny).  Es un método que algunos expertos recomiendan para niños de dos a cuatro años de edad que tienen un comportamiento inaceptable, como las rabietas y luchas por el poder, para mostrarle sus límites. En la situación que tu hijo no quiere quedarse en su cama, eso puede convertirse rápidamente en una lucha de poder.

Durante el time-out o tiempo de espera, habrá una separación espacial de corto plazo en el que se aisla a su hijo de muchos estímulos, tales como el contacto visual. Aunque dicho así no parece nada agradable, los defensores del método afirman que no tiene ninguna repercusión psicológica. Durante el aislamiento su hijo tiene la oportunidad de calmarse. Si hace eso, si se calma, tendrá una reacción positiva (puerta abierta). Si no se tranquiliza habrá una separación que aunque no es agradable (puerta cerrada). Los niños entienden  rápidamente esta relación. Aplicando este método es muy probable que tu hijo en pocos días ya se quede en la cama.

“Tarjetas para levantarse”

En uno de los métodos flexibles, como el defendido por Elizabeth Pantley (ver artículo Aprender a dormir sin llorar) hay una buena sugerencia: Cuando tu hijo encuentra siempre por la noche un motivo para levantarse de la cama, puedes tratar de frenar la insistencia con las “tarjetas para levantarse”. Dale dos o tres tarjetas hechas por ti misma si suele levantarse con frecuencia. Cada vez que se levante deberá darte una carta, y cuando se le terminen no puede levantarse más. Sin targetas todo el mundo debe dormir. Es bueno reducir el número de tarjetas a la semana. Si tu hijo no agota todas las cartas, debes felicitarle por su comportamiento.

Póster personalizados para dormir

Otro consejo de Elizabeth Pantley es hacer con tu hijo un póster en el que queden claras las distintas cosas a hacer desde la cena al momento de acostarse: desde el cepillado de dientes al ritual de dormir. Si se despierta por la noche se lo muestras y repetís los últimos pasos, como abrazar el oso de peluche o beber un poco de agua. Así lo tiene presente y este procedimiento le da seguridad.

Sentirse bien con el procedimiento escogido

No todos los métodos funcionan para todos los niños. Puedes encontrar otras soluciones, o cambiarlas a medida que se ajusten bien con tu hijo. ¿Le lees un cuento a tu hijo antes de dormir? ¿Qué tal una historia sobre un niño o un personaje que no quiere permanecer  en la cama? Al final de la historia él mismo debe entender el comportamiento y actuar en consecuencia.
Cualquiera de las formas que decidas son buenas: siempre que estéis convencidos de ello. Sólo si os sentís cómodos con la puesta en práctica, habrá posibilidades que salga bien y que el niño aprenda a quedarse en la cama.