Problemas del sueño en niños

Aparte de las pesadillas, existen otros problemas de sueño como los terrores nocturnos, el sonambulismo… Aquí te hablamos un poco de cada uno de ellos y te damos algunos consejos para que tu hijo duerma bien.

Problemas del sueño: Los terrores nocturnos

Los terrores nocturnos son problemas del sueño que afectan a tres de cada cien niños entre los cuatro y los doce años y se resuelven espontáneamente en la adolescencia. Aparecen a primeras horas de la noche y el niño está asustado, agitado, puede llorar, gritar, sudar… Se nota que está angustiado. Es frecuente que el niño no recuerde qué es lo que le causó el malestar por lo que no le preguntes esperando que te contesté porque ha reaccionado de esa forma. Es conveniente diferenciar otros problemas del sueño como las pesadillas de los terrores. Las primeras se suceden al final de la noche y el niño puede contar lo que ha vivido. Los terrores nocturnos, pueden estar causados por la fiebre, la falta de sueño o medicamentos que afecten al sistema nervioso central.

Problemas del sueño: Sonambulismo

Otro de los problemas del sueño es el sonambulismo. El niño sonámbulo se levanta de la cama mientras está dormido y realiza actividades que pueden ser habituales durante el día. La edad más frecuente de la aparición del sonambulismo es entre los cuatro y los ocho años y, al igual que los terrores, se disuelve en la adolescencia espontáneamente. También pueden estar causados por la falta de sueño, la fiebre o algunos medicamentos.

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A pesar de los posibles problemas del sueño que pueda haber, es  necesario para los niños el hecho de ir a dormir. Es normal que se resistan a dormirse, pero hay que educarlos para evitar problemas más adelante.

Sugerencias sobre cómo ayudar al niño a que se duerma

  • Crea una rutina que incluya un ratito de tranquilidad antes de dormir.
  • Intenta evitar la televisión o los videojuegos antes de ir a la cama.
  • Establece un horario y rituales para formar buenos hábitos.
  • Si el niño quiere, puede dormir con un juguete, un osito o una manta.
  • Vigila que la temperatura sea agradable y que la ropa sea cómoda.
  • Si quiere, puede tener una luz encendida y la puerta entreabierta.
  • Evita dormir con el niño, pues de lo contrario le dificultarás el hábito de dormir solo.
  • No vayas cada vez que el niño se queje. Estate atenta y acude sólo cuando tenga pesadillas o sonambulismo o problemas reales.

Estos pequeños consejos ayudarán a que los niños se duerman. Sobre todo, deben notar que los padres están seguros. La clave está en establecer rutinas para introducir al niño en los buenos hábitos.