Morderse la lengua

El morderse la lengua duele mucho, normalmente sólo un momento, pero es inofensivo en la mayoría de los casos. Sin embargo, si tu hijo sufre de ataques epilépticos, una herida en la boca es algo más serio y se debe cuidar adecuadamente.

La lengua es un órgano muy sensible. Mientras se mastica, la coordinación con los dientes suele ser casi perfecta, aunque a veces, por un descuido, podemos morderla. Aunque en la mayoría de los casos se trata solo de un corto dolor, si la mordedura es un poco profunda la herida sangrará mucho y es entonces cuando debemos actuar.

Calma a tu hijo

En primer lugar, debes tranquilizar a tu hijo, tanto para el dolor como para el miedo, especialmente cuando sale sangre.

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Detener el sangrado

Si tu hijo se mordió la lengua, puede que la herida sangre de manera descontrolada, así que lo primero que debes hacer es detener el sangrado. Puedes hacerlo con un pañuelo o vendajes de gasa limpia y presionar durante unos cinco minutos la lengua. Si el sangrado se detiene, dale a tu hijo un cubito de hielo para chupar. Esto ayudará a reducir la hinchazón y el dolor.

¿Cuando acudir al médico?

En el caso de una lesión profunda, cuando la lengua está sangrando mucho y durante mucho rato, es recomendable ir al médico. En el caso de mordedura profunda y sangrado abundante debes llamar a una ambulancia porque la herida puede necesitar puntos, y quizá haber afectado a varios tendones. En casos graves, es siempre mejor acudir a los profesionales médicos.

El tiempo cura todas las heridas

Todas las heridas necesitan su tienmpo para sanar, pero se puede acelerar este proceso un poco. Hay algunas pomadas en la farmacia que promueven la curación de las membranas mucosas de la boca. Sinó puedes servirte de productos naturales como la salvia o la manzanilla.