Mioma

Cuando el deseo de tener un bebé sigue sin cumplire durante bastante tiempo, podria tratarse de un mioma en el útero. Alrededor del 25% de mujeres mayores de 30 años padecen de tumores uterinos. Un mioma es un tumor benigno formado por tejidos musculares que interrumpen el ciclo menstrual y puede aumentar el riesgo de parto prematuro o aborto involuntario. En este artículo encontrarás toda la información acerca del mioma, sus síntomas y su tratamiento.

¿Qué es un mioma?

Por mioma entendemos tumor benigno muscular o en el útero. Los tumores son hormono-dependientes y se desarrollan bajo la influencia de los estrógenos en los músculos del útero. Su crecimiento está directamente relacionado con la función de los ovarios, por lo qué un mioma sólo puede formarse durante la pubertad, i manifestarse sobre todo en mujeres de entre 30 y 40 años. Son los tumores benignos de los órganos reproductores femeninos más comunes, en Europa afecta entre cuatro y seis mujeres en edad fértil. A pesar de esta alta probabilidad, se desconocen aun las causas de estos miomas.

Síntomas y molestias del mioma

Dependiendo del tamaño y ubicación del mioma en el útero puede producir diferentes síntomas o molestias. Aproximadamente una cuarta parte de las afectadas no presentan ningún síntoma y el mioma no les influye en la calidad de vida. En estos casos se trata de n es a menudo el caso de miomas muy pequeños.

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  • En un mioma dentro del útero el síntoma principal es una alteración del ciclo menstrual. Puede darse con un sangrado muy fuerte o irregular o por manchado frecuente. En el caso de estar buscando un bebé, un ciclo irregular puede interferir en la fertilidad de la mujer y dificultar la fecundación. Por eso los miomas, en estos casos, deben ser tratados.
  • También si el mioma está en la entrada de las Trompas de Falopio puede interferir en la fertilidad. Aunque la concepción es en pocas veces impedida por estos miomas. La presencia del mioma, pero, es detectada como un cuerpo extraño que hace que el cuerpo de la mujer tanga que hacer un mayor esfuerzo, actividad que puede aumentar las probabilidades de parti prematuro o avorto involuntario.
  • Cuando un mioma se encuentra en la parte exterior del útero puede afectar, por su tamaño y ubicación, a otros órganos, como por ejemplo el recto o la uretra. Una necesidad demasiado frecuente de ir al baño o el estreñimiento podrías ser signos de presencia de un mioma.

Además, un mioma puede causar presión o sensación de cuerpo extraño en el abdomen, dolores menstruales de tipo cólico, lumbago  o molestias durante las relaciones sexuales. Los miomas también pueden causar enfermedad renal. Ante el primer indicio de estas molestias es vital acudir al ginecólogo para encontrar la causa de los síntomas.

¿Cómo se diagnostica el mioma?

A menudo un mioma se detecta en las visitas ginecológicas rutinarias, ya que muchas mujeres que los padecen no sufren ningún síntoma.  En la mayoría de los otros casos las mujeres se quejan de alguna de las molestias o síntomas mencionados y se hace una exploración buscando la presencia de algún mioma.

  • En este caso el ginecólogo realiza primero una entrevista para descartar otras enfermedades o problemas médicos que pudiesen ser responsables de estos síntomas.
  • Esta entrevista suele ser seguida por una exploración del útero. Los miomas más grandes se puede diagnosticar fácilmente de esta manera.
  • Debido a que a través de la palpaciónun mioma pequeño o por el hecho de estar escondido puede que no se detecte, se procede a realizar un examen con ultrasonido. Esto se hace por vía vaginal, para descartar que no haya un mioma en el útero.
  • Dependiendo de la localización y extensión del mioma también puede ser necesaria una laparoscopia, para evaluar mejor si el mioma debe ser tratado o eliminado.

Tratamiento del mioma

Anteriormente un mioma se eliminaba a menudo con la extirpación completa del útero. Hoy en día, debido principalmente a que son mujeres jóvenes quienes padecen estos miomas, se procede con métodos no quirúrgicos, para mantener el útero y permitir que puedan seguir teniendo hijos. Sólo si hay muchos miomas en el útero, puede que en algunos casos se proceda a la extirpación de todo el útero.

El tipo de tratamiento del mioma depende de varios factores. Esto incluye tanto la naturaleza de los síntomas como la ubicación y el tamaño del mioma, la edad de las pacientes y su planificación familiar.

  • Tratamiento hormonal: Debido a que los miomas se derarrollan de forma dependiente a las hormonas, el tratamiento hormonal puede funcionar con éxito. Se procede con la toma de antiestrógenos o progestágenos que hacen desaparecer un mioma con el tiempo. Esta hormona se utiliza principalmente en pacientes de edad avanzada, justo antes de la menopausia debido a que el ciclo se altera y en mujeres jóvenes con posibilidades de tener hijos podría verse afectada su fertilidad.
  • Embolización: La embolización es un procedimiento mínimamente invasivo. A través de una pequeña incisión abdominal, se inserta un catéter en la arteria uterina que abastece el mioma de sangre. Posteriormente a través del catéter se introducen peequeñas bolas de plástico en la arteria, interrumpiendo el flujo de sangre. Con este procedimiento un mioma se somete a una especie de "colapso" y reduce su tamaño durante un periodo de tiempo y luego puede extirparse mediante cirugía.
  • Resonancia magnética guiada por ultrasonido focalizado: En este método de tratamiento, el tejido del mioma se destruye el mediante ondas de ultrasonido bien orientadas. Para la localización exacta del mioma se utiliza la resonancia magnética por la que el médico enfoca las ondas de sonido en un punto determinado. Sin embargo, este tratamiento se utiliza sólo para los tumores de menos de ocho centímetros de tamaño.

Los miomas pueden ser muy distintos, por su tamaño, la ubicación, la afectación y los síntomas...  y por lo tanto, su tratamiento depende también de la situación individual de cada paciente. En todos los casos, pero, el apoyo y el asesoramiento de un ginecólogo es muy importante.

Tampoco en todos los casos es necesario el tratamiento. Si un mioma diagnosticado, por ejemplo, no causa síntomas ni problemas puede que no sea totalmente necesario. En tal caso, sin embargo, es importante hacer un seguimiento periódico del desarrollo de este mioma. Debido a que son benignos por regla general no debe olvidarse que en algunos casos, aunque raros, puede producirse degeneración maligna. Incluso los pacientes que no presentan ningun síntoma deben hacer visitas al ginecólogo semestralmente ya que en  caso de un cambio negativo pueda actuarse con rapidez.

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